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Luchemos por sacar la verdad

Hace unos cuantos siglos, el que fuera primer ministro de Inglaterra Winston Churchill decía lo siguiente: “La verdad es incontrovertible. La malicia puede atacarla, la ignorancia puede burlarse de ella pero, al final, la verdad está ahí”. ¡Cuánta razón y equivocación al mismo tiempo! Por razones obvias, desconozco si en esos periodos las mentiras abundaban, pero lo que sí tengo claro es que, en esta sociedad, en pleno siglo XXI, lo que predomina es la desinformación o el hecho de que se juega mucho con la omisión de las informaciones.

No me gustan las plataformas de verificación que existen en forma de empresas: tanto en nuestro país como en el mundo en general. Todas se rigen por el mismo patrón, una serie de intereses que no tienen nada que ver con la búsqueda de la verdad objetiva o empírica y que, por el contrario, a la hora de sacar sus zarpas, en un alto porcentaje de veces, a quienes azuzan son a los del espectro contrario a los que les financian. ¿Casualidad o causalidad?

En España mismo, las dos plataformas existentes, las han creado personas vinculadas con la prensa progresista. ¿Puede gente financiada por medios progresistas ser arbitraria? Me da a mí que no, porque si de algo saben los de esta ideología es de manipulación, son amantes de la demagogia y, como no, de contar las verdades a medias.

Posiblemente, el personal relacionado con las plataformas de verificación que hay por el mundo, no se dedique a leer las palabras de un joven periodista que lleva poco más de un año como profesional, pero sí creo firmemente que alguien relacionado con este tipo de Fact-check en España confío en que lo hagan. A estos mismos ‘profesionales de la verdad’, les quiero retar a que pongan en su portal de transparencia una gráfica en la que aparezca el porcentaje de mentiras que han descubierto de cada partido político que está representado en el Congreso de los Diputados aquí en nuestro país, España.

¿Acaso algo como esto que planteo no sería una de las mejores maneras de demostrar al mundo la arbitrariedad de estas plataformas? Pero claro, una acción de este tipo no vende ya que, si atacan a los que les benefician de manera directa o indirecta, el chiringuito de la verificación se iría a pique y ya no saldría rentable mantenerlo. A estos ejemplares, les sale mejor ‘ir de árbitros’, presumir de ello, pero luego en realidad carecen de esa arbitrariedad de la que tanto se jactan.

Continuando con la verdad, pienso que Internet es un arma de doble filo. Por estos lares, lo mismo podemos encontrar informaciones o contenidos certeros que falsos. A los bulos se los combate apelando a las 5W del periodismo de manera íntegra sin tibiezas. (When ¿cuándo?; Who ¿quién?; What ¿Qué?; Why ¿Por qué? y Where ¿Dónde?) junto al ‘How’ (¿Cómo?). En caso de relatar informaciones con medias tintas, la omisión será bien vista para los contadores de bulos, ya sean de izquierdas como de derechas, lo que pasa que el omitir está mejor visto cuando lo hacen los zurdos y ahí en muy pocas ocasiones los verificadores van a ‘por los suyos’.

Respecto al periodismo en general, siempre he dicho que a la omisión de informaciones se la combate mediante preguntas directas. La honestidad en la prensa no existe. En los periodistas depende de cada cual y, por ese motivo, si alguien pretende ocultar un dato importante que puede ser el detonante para el descubrimiento de una exclusiva, lo que debemos hacer es forzar a ese medio o personaje a que lo saque a la palestra.

Siempre he dicho que ‘acorralar’ a uno que omite es tan fácil como hacerlo al que miente. Tanto al primero como al segundo su lenguaje no verbal los descubrirá y en el caso de los medios, como siempre he dicho, información es poder. Por ese motivo, cuantos más datos recojamos y manifestemos, ya sean políticamente correctos o incorrectos pero veraces, con mayor fuerza nos sentiremos para defender lo que es la verdad objetiva.

Luchemos por sacar la verdad certera, objetiva e incuestionable, la del 2+2 son 4, la de un coche rojo es un coche rojo y en el momento que nos pongamos a ello, se irán a pique por un lado las falacias de todo aquel medio que presume de imparcialidad y por el otro los chiringuitos de las plataformas de verificación que existen por todo el mundo.

Si una cosa es mentira adónde hay que acudir es a la Justicia y que sean estos los que sentencien que un hecho o una información son fakes, no ningún chiringuito que juega a ser árbitro cuando en realidad no lo es. Si por mí fuera, quitaría todas estas plataformas porque además de ser poco arbitrarias, sirven para que se forren unos cuantos insultando la inteligencia del resto.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de opinión Minuto Crucial

 

 

Mi anhelada Miranda confinada

Desde el pasado domingo, la ciudad de Miranda de Ebro está confinada a causa del famoso coronavirus. Son 14 días los que tienen que estar en periodo de confinamiento los habitantes de esta localidad ubicada en la comunidad autónoma de Castilla y León ciudad que conozco por diferentes motivos.

El primero por motivos familiares al tener parientes que vivían en ese lugar y a los que en mi niñez visitaba junto a mi familia de vez en cuando durante fines de semana. Este fue el comienzo de mi idilio con la ciudad ubicada a escasos kilómetros de territorio vasco.

El segundo, sería de ámbito académico, ya que hace unos años, tuve la posibilidad de hacer mis prácticas de periodismo durante 7 meses en Cadena SER Miranda. Viví momentos buenos y otros que me han servido para conocer lo que es el periodismo en general con sus luces y sus sombras, pero la experiencia ahí queda registrada en mi mente por y para siempre. Gracias a estas prácticas tuve la posibilidad de conocer a personas maravillosas entre las que estaban dos señores que me mandaban ánimos siempre que salía de la emisora más otro gran hombre llamado Juan Carlos con el que entablé una buena amistad y que siempre que me dirijo a este lugar para descansar de Bilbao, voy a hacerle una visita.

La gente en Miranda de Ebro, la inmensa mayoría es de matrícula de honor, desprenden mucha generosidad y simpatía por el foráneo. Sin haber nacido ahí en el transcurso de esos meses me hicieron sentir un mirandés más, motivo suficiente para quitarme el sombrero ante esta gente. En ese lapso de tiempo fue cuando me dio por crear el grupo de Facebook Miranda Crucial, que sigue en activo para todo aquel que quiera informarse sobre distintos acontecimientos o servicios relacionados con la localidad.

La tercera tiene cierta relación con la segunda, ya que gracias a las prácticas que realicé en la SER, tuve la posibilidad de vivir desde dentro el sentimiento futbolero que hay en Miranda por el equipo de la ‘city’, el Club Deportivo Mirandés. Tan sufridores y efusivos como los aficionados del Athletic Club, eso sí con un mérito mayor que los leoneses, debido a la diferencia de presupuestos que hay entre los dos equipos. Pena me dio cuando tuvieron que enfrentarse en aquella semifinal de Copa del Rey que ganó el Athletic, pero ambos merecían pasar a la final.

Todas estas experiencias me han hecho un ‘mirandilla’ y por ese motivo, desde la distancia que me separa con esta ciudad, quiero expresar mi máximo apoyo y un fuerte abrazo, a los diferentes colectivos que habitan en ella que a causa del virus dichoso se han tenido que confinar.

El primer colectivo al que quiero apoyar es al empresarial por confiar e invertir en ese maravilloso lugar; porque gracias a él, son muchas las personas que cuentan con la posibilidad de tener un trabajo estable. Hoy en día, no es fácil ser empresario debido a la crisis económica y mucho menos con el más difícil todavía que se produce por el asunto del Covid19. Las acrobacias que tienen que hacer para poder sacar sus cuentas adelante son innumerables y por ese motivo, merecen un abrazo enorme acompañado de unas palabras de gratitud por todo lo que han hecho, hacen y harán por Miranda de Ebro.

Este mismo discurso quiero también tenerlo con el autónomo que cuenta con un pequeño o mediano negocio. Otros grandes olvidados en estos tiempos de pandemia a los que hay que mentar y mandar todo mi afecto y admiración porque estos son especialmente los que en su mayoría sufrirán las consecuencias del virus ya que para llegar a fin de mes lo tendrán aún más complicado que las grandes empresas.

Un pequeño inciso, hablando de empresas, quiero hacer un llamamiento a todo aquel que me lea y sea empresario o que tenga pensamientos de invertir a que invierta en Miranda de Ebro. La ciudad de Miranda, de siempre ha sido un referente en el sector industrial y además cuenta con un factor determinante, tiene cerca ciudades tan importantes como: Vitoria, Logroño, Bilbao y Pamplona. Zonas atrayentes que puede atraer a mucha clientela de este sector o incluso en otros más relacionados con el de los servicios. Además, Miranda de Ebro puede servir como puente con otras zonas menos cercanas que aportarían nuevos valores empresariales y oportunidades sin igual para su implantación en esta ciudad.

No quiero olvidarme tampoco del ciudadano de a pie, del ‘currito’ de turno que se despierta a las cinco o seis de la mañana y que realiza su trabajo con o sin descansos paulatinos. Merecen una digna mención porque gracias a ellos contamos con diferentes servicios los cuales no se realizarían en caso de faltar. Panaderos, mecánicos, veterinarios, administrativos… perdonad a los que me leéis si me dejo vuestra profesión, hay tantas que no me entrarían todas para insertar en este texto.

Y, para terminar con las alabanzas, quiero citar a un colectivo que es, ha sido y será indispensable en nuestras vidas por siempre, el sanitario. El papel de protagonista que habéis tenido con el tema del virus es admirable. Al pie del cañón para atender a pacientes, el tener que estar atendiendo a una gran cuantía de gente sin descanso y seguir ahí les honra. Son el Dios terrenal que tenemos y al que hay que mimar como a ninguno porque sin ellos, este virus se habría llevado al triple de personas. Hay que valorar a este colectivo porque en una inmensa mayoría de casos han tenido que hacer un esfuerzo titánico en el momento de meter horas extra para atender a enfermos y que, sin ellos, la tasa de muertos a causa de esta enfermedad o de otras tantas sería mayor aún si cabe.

Querida Miranda, desde la distancia espero que este tiempo en confinamiento pase pronto para que podáis volver a vuestra cotidianeidad. Los partidos del Mirandés a rebosar, las fiestas de San Juan del Monte, Los Viernes del Castillo y otros tantos eventos que tanta grandeza dan a la ciudad se echan en falta y si los extraño yo siendo de Bilbao, no quiero imaginar cuanto lo hará el mirandés de turno.

Habitantes de Miranda de Ebro, un fuerte abrazo desde Bilbao. Espero que mis palabras, aunque literalmente sean palabras lleguen a cada habitante y trabajador que habitáis ahí. La vida es necesaria y esta fatídica pesadilla del coronavirus pasará pronto y recordad, Miranda de Ebro ahí seguirá en 2020, 2021, 2050 y por siempre, porque Miranda es y será por siempre eterna.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de opinión Minuto Crucial

 

Memorias de un confinado: La grata revelación final

El último artículo de ‘Memorias de un confinado’ se realiza fuera del Estado de Alarma, pero quiero que sirva como desenlace a este ciclo de artículos-memorias que hoy pone punto final a esta larga experiencia que tuvo su inicio en el periodo del confinamiento. ‘Prolegómenos’, ‘Gamer por Casualidad’, ‘Musiqueando with Spotify’ y ‘Un verano anormal’ son los anteriores artículos-reflexiones que he ido escribiendo semana tras semana y hoy pondré la guinda a este pastel llamado ‘Memorias de un Confinado’ con: ‘La grata revelación final’. Espero que sea de vuestro agrado y que no tenga que volver a escribir sobre este tipo de reflexiones para hacer un Memorias de un confinado 2.0., eso será señal de que en España habremos dejado atrás el Coronavirus.

El tema que abordo en este último ‘Memorias’ viene relacionado con una grata noticia que me contó un viejo amigo y excompañero de Universidad el pasado 10 de junio. El acontecimiento trataba sobre la reapertura del gimnasio en el que estoy apuntado. Un lugar que llevaba meses cerrado a causa del confinamiento y el Estado de Alarma pero que finalmente volvió a su actividad el día 11 tras decretarse en días anteriores la fase tres en el País Vasco, donde resido. Es cierto, que con anterioridad se podía ejercitar en plena calle haciendo footing además de que en la fase 2 ya se podían encontrar gimnasios habilitados en los que se permitía la asistencia mediante cita previa y con limitaciones de aforo dentro de sus instalaciones, PERO en el mío situado en el Campus de la UPV/EHU de Leioa no se podía acudir hasta la fecha que menciono en líneas superiores y hasta que no se ha podido asistir, he permanecido ‘enclaustrado’ en casa esperando a su futura reapertura.

Desde que comencé hace unos cuantos años en ese mismo gimnasio, mi fidelidad a ellos ha sido incondicional puesto que es un lugar cómodo y acogedor en el que la cercanía que transmiten sus monitores más las grandes instalaciones que tienen eran motivos más que suficientes como para permanecer ahí una vez finalizados los estudios de Periodismo el pasado año. Sólo le pongo una pega, que para desplazarme tenga que utilizar el transporte público o privado, de todas formas, siempre he dicho que cuando te encuentras bien en un sitio, ¿para qué cambiar de lugar? Antes de retornar al gimnasio para retomar los ejercicios habituales, opté por pesarme en la WII Balance Board que tengo en mi casa porque la curiosidad de saber cuánto había engordado en estos meses estaba presente. Nada más utilizar este aparato para pesarme descubrí que engordé casi 6kg. Para unos serán muy ‘poquitos’ kilos dentro de la situación en la que nos hemos encontrado, para otros, toda una barbaridad. Si hay algo que tengo claro es que nunca lloverá a gusto de todos, aunque a mi modo de verlo opto más por la segunda opción.

La semana del día 15 fue acudí a mi gimnasio de cabecera con unas inmensas ganas de recuperar el tiempo perdido y también con la intención de bajar esos kilos ganados que pesan y mucho. Es lo que tiene haber estado todo el confinamiento: comiendo en exceso, la falta de movimiento en forma de paseos y en todo este periodo además por la ausencia de ejercicio físico en mi vida porque escribir artículos y jugar a la consola precisamente no fortalecen al cuerpo. Al llegar a la entrada del gimnasio comencé a observar que en el interior habían colocado una gran cantidad de flechas y que cada vez que caminaba directo a los vestuarios sentía que estas me seguían, daba la sensación de que con tanta flecha me sentía como un coche que tiene un tramo fijado hasta llegar a su destino. Este hecho me sorprendió para bien, puesto que el gimnasio en cuestión en esa materia demostró una gran organización para evitar colapsos.

Al llegar al vestuario podía contabilizar a las personas con los dedos de una mano, concretamente éramos tres y cada uno estábamos situados estratégicamente en una punta y nada más cambiarme acudí a la sala en la que habitualmente ejercito el cuerpo, el número de personas seguía siendo reducido. Sinceramente estuve ‘acongojado’ porque me esperaba una gran cantidad de gente acudiendo tras el periodo del confinamiento y sin embargo contra pronóstico la calma imperaba por los alrededores. La sala en la que me ejercitaba había cambiado drásticamente y si por poner un ejemplo antes había 60 máquinas ahora el número era reducido a la mitad, pero muy bien colocadas para que apenas se notase el vacío y al mismo tiempo cumpliéramos todos con la distancia de seguridad.

Otro ‘actor protagonista’ que encontré en el gimnasio era el gel hidro alcohólico ya que cada 10 metros siempre se podía encontrar un dispensador o el spray que lo contenía. Lo más enigmático de todo este acontecimiento estaba en que el resto de las salas que había en el gimnasio estaban el resto de las maquinarias que había dentro de la sala en la que me suelo ejercitar. Desde luego que lo vi todo muy bien organizado y en confianza os diré que es un lujazo acudir a un sitio en el que no haya avalancha de personas acudiendo como antes del periodo del confinamiento.

Dentro de los acontecimientos importantes está el haberme podido reencontrar con mi amigo ‘Ritxar’ el cual fue el que os cito más arriba, quien me avisó de la futura reapertura del recinto. Reconozco que me agradó verle después de tanto distanciamiento forzado con esto del Coronavirus y tras únicamente habernos relacionado estos meses vía telefónica ya sea por vía voz o WhatsApp. Aunque pareciese una anécdota más considero que es una para recalcar y más cuando es alguien que mantengo hoy en día una vez finalizados los estudios. Las impresiones que tuve toda la semana del 15 fueron muy similares, apenas hubo variación en el número de personas que acudimos a las instalaciones y aunque el mundo del gym parezca monótono porque algo rutinario para muchos puede no gustar, bendita monotonía, ¡Cuánto la echaba de menos!

Puedes leer el ‘Memorias de un confinado’ anterior, ‘Un verano anormal’, haciendo ‘click’ aquí.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de comunicación Tribuna Libre

Memorias de un confinado: un verano anormal

Desde el 20 de junio estamos en verano y como bien sabéis no es un verano ‘normal’, estamos en el verano de la ‘nueva (a)normalidad’, un término que me parece irrisorio por no decir otra cosa mayor, pero como este ciclo de reflexiones llamadas ‘Memorias de un Confinado’ tiene como finalidad sacar aspectos positivos que se hacen o han hecho dentro del Estado de Alarma, prometo no sacar sapos y culebras con el ‘Memorias’ de hoy.

Este verano como bien os digo, no será un verano más en el que todos podamos acudir a: viajes al extranjero o pueblos que estén fuera de nuestras comunidades autónomas, al menos por el momento y por ese motivo, considero que el hermanamiento entre compatriotas debe ser esencial para que entre todos nosotros podamos salir delante de este fatídico periodo en el que tantos muertos hay a causa del Covid-19. La nueva normalidad en este verano espero que sirva como lado positivo para que los españoles y los residentes de buena fe que habitan aquí, entre todos nos ayudemos los unos a los otros porque como bien sabéis en esta sociedad globalista podemos encontrar más egoísmo puro que la solidaridad colectiva entre nosotros y por ese motivo una vez que se pueda viajar os pido a cada uno de los que me estáis leyendo a que consumáis producto español, acudáis a locales ubicados en España y que si tenéis las posibilidades económicas de salir fuera, disfrutéis de vuestras vacaciones dentro de nuestro país, .

Se lo debemos a cada ciudadano solidario que ha dado su vida por nosotros ya sean sanitarios o de las Fuerzas de Seguridad del Estado y también a cada pequeño y mediano comercio que nos ha abastecido para que en este tiempo de penurias obtengamos el mejor servicio posible y cómo no, también a grandes almacenes como Zara y a su magnífico dueño Amancio Ortega por realizar en estos periodos por sacrificar su economía en favor de los españoles. Cada uno de estos que acabo de citar considero que merecen ser homenajeados de la mejor manera posible, en unos casos siendo cautelosos para evitar enfermar en un futuro y en otros, comprando y consumiendo en sus respectivos negocios.

Lo que queda de junio será posiblemente unas fechas de transición en las que no vamos a poder disfrutar de los momentos de ocio que tendríamos en otra situación, pero espero que sirva a su vez para que apelemos más al hermanamiento entre paisanos. Ese pequeño negocio en el que el panadero ha estado a nuestro servicio arriesgando su salud o en el que un local de hostelería decide renunciar libremente a partir de la Fase 1 y 2 por miedo a que dentro de su lugar de trabajo acaben habiendo futuros contagiados merecen una condecoración y esa debe ser la de premiarles con una sonrisa, una carantoña y consumiendo dentro de sus establecimientos.

Siempre lo he dicho y siempre lo diré que en un mundo repleto de egoístas dentro de la Unión Europea lo que debemos hacer es aunarnos todos porque España es una gran nación gracias a los españoles y a todos aquellos que vienen para sumar poniendo de su parte para que volvamos a ser esa nación grande, solidaria y de prestigio que hemos sido años atrás. Comenzó un verano anormal, pero al mismo tiempo será una fecha para enmarcar por la solidaridad y la alianza que habrá entre españoles.

Puedes leer el ‘Memorias de un confinado’ anterior, ‘Musiqueando with Spotify’, haciendo ‘click’ aquí.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de comunicación Tribuna Libre

Memorias de un confinado: la sociabilidad virtual

Si algo está provocando este ‘confinamiento’ (ya no lo estamos tanto, pero lo seguiré catalogando así por el título principal de mi espacio de ‘memorias’) es que las redes sociales se vuelvan algo esencial para poder sociabilizarnos. Los videojuegos y los paseos en soledad con o sin mascota, con o sin Spotify están bien pero el ser humano, tiene la necesidad imperiosa de relacionarse porque a consecuencia de esta capacidad contamos con una serie de vivencias: sentimentales, amorosas o erótico-festivas que marcarán por siempre nuestro ciclo vital.

Las redes sociales hacen que el contacto físico que no podemos tener en la actualidad, debido al motivo antes mencionado, lo alcancemos de manera virtual para poder entablar conversaciones de carácter privado o profesional, ya sea con gente que conocemos personalmente o no, todo depende del desparpajo de cada uno. En mi caso, ha sido un popurrí de situaciones, aunque las que han predominado y predominan tienen que ver con las concernientes con el ámbito ‘profesional’: entablar charlas y más charlas relacionadas con el mundo de la política con gente de todo tipo, tratar con diversos directores de medios para que me publiquen mis escritos en sus medios digitales y también sacando tiempo para administrar el grupo de Facebook que creé hace unos años cuyo nombre es Minuto Crucial.

Las charlas habitualmente son: con otros periodistas, con gente vinculada al mundo de la política, (¿Qué raro no?) y en menor medida, con las amistades que realmente considero amistades en mayúsculas ya vivan cerca o lejos, por lo demás, tengo que confesaros que en este periodo de confinamiento me he vuelto pasota por antonomasia. La sociabilidad, aunque la considere necesaria esta etapa del confinamiento que te hace pasar del blanco al negro de manera tan radical hace que te vuelvas entre más antisocial por la falta de conversación ‘face to face’ y cuando digo ‘face’ digo cara en inglés, no fase de Facebook ¡qué nos conocemos!

Como ejemplo de charlas políticas voy a citar a Alfonso Aznar, un amigo que tengo en Facebook que es a su vez miembro del Consejo Político de UPyD y al que me encanta comentar sus posts siempre que puedo. Sus publicaciones en esa red social suelen ser entre ‘cañeras’ y ‘plagadas de sentido del humor’ y cuando no, son una amalgama de ambas. Por ‘privado’ me encanta debatir con él sobre temas políticos puesto que, aunque sea un hombre muy perseverante es alguien con el que se puede hablar y que al mismo tiempo no demoniza a los partidos por lo que dicen los medios de comunicación o de los que siguen la línea que marque el partido al que pertenece, todo lo contrario, se muestra racional en cada momento en el que se posiciona sobre un determinado tema, algo que no podría decirse de muchas de las personalidades que pertenecen al ‘gremio’ de la política ya que en la gran mayoría de los casos: si eres de ‘X’ partido e ‘Y’ es el enemigo de ‘X’, estos acaban insultando a ‘Y’ para contentar a otros ‘X’ como él, para así avanzar en la escala política.

De este ‘gremio’ los he conocido unos cuantos, y la verdad que mi querido ‘Mr Ansar’ como así le llamo cariñosamente, no es de esos y seguramente por esa razón, en estos meses de amistad que llevamos vía redes, le haya cogido tanto cariño porque como él no hay dos. La política de cháchara con hombres como ‘Ansar’ se me hace más llevadera puesto que siempre que cotilleo sus posts la sonrisa me sale automáticamente y cuando él activa su modo emoticono de ‘cara sudorosa’ ya la carcajada se puede escuchar en su Madrid natal. Personalmente tengo que decir que más políticos como él tendría que haber en nuestro país, seguro que nos iría mejor.

Sin lugar a duda, la sociabilidad virtual tiene sus pros y contras, mentiría si digo que todos son positividades, pero prefiero quedarme con las buenas anécdotas como la que os he traído en vez de narrar los oscuros que hay en ella porque para situaciones negativas ya tenemos en nuestras vidas un virus que ha matado a casi 30.000 personas. Espero que este sea uno de los últimos ‘Memorias de un confinado’ que realizo, esa será señal de que el Estado de Alarma ha finalizado.

Puedes leer el ‘Memorias de un confinado’ anterior, ‘Musiqueando with Spotify’, haciendo ‘click’ aquí.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de comunicación Tribuna Libre

Memorias de un confinado: musiqueando with Spotify

Bueno, ahora que aquí tenemos la oportunidad de poder salir de nuestro domicilio habitual en unas horas preestablecidas con motivo de la desescalada decretada por el Gobierno, voy a abordar en este ‘Memorias de un confinado’ un tema que es a su vez, un hobby particular que tengo y el que os invito a realizar durante estos días: escuchar música mediante el Spotify, que para quien no lo sepa se trata de una plataforma que sirve para reproducir las canciones de nuestros grupos y/o artistas favoritos.

La música es uno de los hobbies más sanos que existe y al mismo tiempo como dice el dicho, amansa a las fieras.  Siempre he escuchado muchos estilos musicales, pero al mismo tiempo siempre me identificaba con uno concreto, el rap. Lo bueno que tiene este género es que te sirve para transmitir todo tipo de sentimientos y/o estados anímicos en general; amor, dolor, odio, soledad y nostalgia entre otros y hablando de sentir, en mi época de adolescente hice mis pinitos creando mis propias composiciones raperas por todo lo que me transmitía esta tipología musical y aunque ahora haya cambiado algunos ‘hábitos’ o ‘manías personales’ que tenía antaño, en la actualidad contando en mi DNI con la edad de Jesucristo, aún me sigo identificando con esta música aunque hoy en día tan sólo me dedique a escucharla.

Volviendo al Spotify, para los que no lo tengáis en vuestros móviles u ordenadores os recomiendo esta aplicación encarecidamente. Es un gran invento que en estos momentos sirve para compaginar con las escapadas temporales que podamos hacer en este periodo de Estado de Alarma. No hay nada mejor que salir a la calle y al mismo tiempo ponernos un poquito de nuestra música favorita dentro de las horitas que se nos permite salir al exterior. Lo bueno de esta plataforma está en que te ahorra el proceso de ir poniendo y quitando canciones como así teníamos que hacer con los mp3 o mp4 de turno, el mp5 como ni tan siquiera llegó a mi vida, ni lo contabilizo como artilugio existente.

Además, el Spotify, es también una aplicación interesante para los estudiantes. Aún recuerdo horas antes de hacer un examen el cómo acudía a un lugar apartado del campus de la UPV/EHU de Leioa para poder concentrarme y por ende para estudiar. El sitio era amplio; con mucha vegetación y también árboles, aunque en menor cuantía y en la lejanía del paisaje, se podía apreciar agua, desconozco si era un lago o un río, pero lo que sí que puedo afirmar con rotundidad es que era un sitio confortable para pasar momentos de relax, incluso para reflexionar o desconectar, también válido para echarte una buena siestecita, si así uno lo considerase oportuno. El paisaje en conjunto con la música hacía de ese idílico lugar el paraíso de la tranquilidad.

Concretamente, dentro de ese espacio me encantaba ubicarme debajo de un árbol al cual lo ‘bauticé’ como el ‘árbol de la vida’, el motivo de este apelativo es que era uno de los árboles que más destacaba, al menos desde mi campo de visión y que por ende me servía para anexionarme con la naturaleza. Además, como anécdota tengo que añadir que en los alrededores de ese mismo paraje era justo dónde me tumbaba para mis momentos de relax, al que acudía para estudiar horas antes de un examen.

En definitiva, he de confesar que ese sitio se volvió mi bunker particular desde que comencé el tercer año de carrera, una época que provocó un antes y un después en mi vida estudiantil tras llegar a ‘descubrir’ de pura casualidad ese maravilloso lugar.

Puedes leer el ‘Memorias de un confinado’ anterior, ‘Gamer por casualidad’, haciendo ‘click’ aquí.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de comunicación Tribuna Libre

Memorias de un confinado: gamer por casualidad

El confinamiento ha servido para que rememore momentos pasados de mi niñez y adolescencia en los que ostentaba una vinculación especial con el mundo de los videojuegos. La primera etapa se produjo en mi vida a los 8 años y por medio del título Street Fighter, el típico juego de lucha que arrasaba entre finales de los años 80 y principios de los 90 en España y que lo podíamos encontrar en muchas de las máquinas recreativas frecuentadas en los bares existentes en nuestro país por aquel entonces. Todo un juegazo que aún lo recuerdo como si fuera ayer y que cómo anécdota os relato que a la cuarta me lo pasé eligiendo de personaje al karateka Ryu y que como desenlace del juego había que luchar contra el capitán Mr.Byson. Cada combate, me creaba un cúmulo de estados que me hacían adentrarme en cada batalla, ya que las luchas eran al mejor de tres ‘rounds’ y no contra todos era un camino de rosas.

En unas ocasiones, la dificultad dependía de si jugaba contra la computadora o el número de nivel en el que estaba esta en ese momento dentro del juego y en otras, dependía de según la destreza que tenía la persona contra la que jugaba. Mis victorias en el Street Fighter no siempre eran tan contundentes, de hecho, alguna de ellas he de reconocer (las muy pocas) que las ganaba o por fuera de tiempo o contando con una raya milimétrica de vida. En resumen, este juego era a mi juicio, de lo mejorcito de la época y con el que te podías enganchar con gran facilidad.

Por su parte, la segunda etapa en la que coqueteé con el mundo de los videojuegos fue en mi adolescencia y con la aparición estelar de la consola PSX o lo que es lo mismo, la primera Playstation que aterrizó en España de la mano de Sony. Aunque surgió en nuestro país a finales de los 90, yo no pude disfrutarla hasta el año 2000, pero cuando comencé a jugar las primeras veces con ella, el ‘mono’ por esta máquina se volvió adictivo tanto como lo podía ser un cigarro para una persona fumadora.

Hubo dos sagas de videojuegos que me marcaron especialmente: la primera el Broken Sword y la segunda la de Tomb Raider que tenía como protagonista a la aventurera Lara Croft. Este último, poseía una gran cantidad de títulos tanto para la PSX como para las consolas posteriores que llegaron a nuestra vida con el devenir de los años. Incluso en la actualidad, tiene juegos para la PS4 que gustan mucho a los que los han jugado. A partir de que pasé la barrera de los 25 años de edad, mi pasión por los videojuegos comenzó a decaer y me centré exclusivamente en los temas académicos además de sentir también curiosidad por otro tipo de hobbies nada que ver con estos mundillos… hasta que apareció en escena el Coronavirus dichoso y por ende el Estado de Alarma que traería consigo el confinamiento, algo que causó en mí que buscase algún tipo de distracción para que los días no se me volvieran tan monótonos como deprimentes.

Con el aislamiento impuesto este, me planteé retomar el jugar a la consola PS4, que es precisamente la que tengo en mi casa. Dentro de los títulos que tenía en mis baldas para iniciar este tercer periodo me dispuse a comenzar por la saga de los Uncharted. De hecho, tenía en mi poder los tres primeros en un disco que, aunque fuesen de PS3 sacaron su adaptación para la PS4 y cada juego, aunque cueste creerlo, me lo pase aproximadamente a los 5 días, eso sí, metiéndole como podréis imaginar: horas y más horas con pequeños descansos cada cierto tiempo. Pero es que es normal, cuando no sales a la calle, en algo tienes que invertir tu tiempo y ¿Qué mejor que hacerlo con un viejo hobby? El protagonista de la saga es Nathan Drake y tras pasarme esos tres, me dispuse a jugar al Uncharted 4 y el 5 de esta misma saga. El 5 contaba con una particularidad, las protagonistas de la historia eran la amiga y compañera de Nathan y una de las enemigas del aventurero que estaban condenadas a entenderse para lograr sus respectivos objetivos. Desde el primero hasta el último me engancharon, los gráficos, las tramas y la argumentación, en general me resultaron los Uncharted de sobresaliente.

Tras finalizar esta saga me decanté por jugar al Spider-Man ya rondando la segunda semana casi tercera del confinamiento, pude comprobar que los gráficos que presentaba este juego eran para quitarte el hipo ya que parecía que cada vez que te colgabas o balanceabas con Spider-Man lo hacías de primera mano por el realismo que presentaba todo. Incluso uno mismo, podía sentirse un turista dentro de la historia puesto que podías visitar las diferentes zonas de la ciudad de Manhattan, era como hacer turismo desde tu propia casa. El Spider-Man fue divertido y entretenido y tardé en pasármelo unos cuantos días más que el Uncharted porqué claro, tenía una mayor jugabilidad y misiones secundarias algo que le daba más vidilla e intensidad al asunto.

Posteriormente vino el Detroit que era prácticamente como una película en el que tú decidías el futuro de los protagonistas, otro juegazo más que me enganchó por el argumento, en el que te hacían ver que los robots tenían mayor sensibilidad que los seres humanos, este le recomiendo especialmente para todos los amantes de los juegos en los que tú marcas el destino de los protagonistas de la historia.

Y el último juego al que he jugado desde que comenzó el confinamiento hasta ahora es uno que se llama The last of us, para los que les guste el miedo y la argumentación un muy buen título para tener entre nosotros, eso sí es para mayores de 18 así que… Lo más seguro es que los siguientes a los que juegue sean de la saga de Batman (tengo los 3 de la saga Arkham) y si todo sale bien, espero que sean los últimos a los que tenga que jugar ‘obligatoriamente’ a causa de este confinamiento impuesto por las circunstancias.

En definitiva, este periodo de aislamiento forzado me ha servido para redescubrir mi faceta gamer de pura casualidad, la cual tenía un poco obsoleta y que me ha hecho recordar a su vez, lo viciado que era en mi niñez y adolescencia con el tema de los videojuegos. Es más, como anécdota os recordaré que hubo un periodo puntual, que de verme tanto en las máquinas recreativas, alguno que otro con él que jugaba las mismas, me puso de sobrenombre ‘vicius’ porque no había día que después del colegio faltara con mi cita a este tipo de pasatiempo lúdico.

Puedes leer el ‘Memorias de un confinado’ anterior, ‘Prolegómenos’, haciendo ‘click’ aquí.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de comunicación Tribuna Libre

Memorias de un confinado: prolegómenos

El confinamiento agota y mucho tras más de tres semanas encerrados en nuestra casa con motivo del maldito Coronavirus, especialmente lo padecemos todas las personas que estamos acostumbradas a estar fuera de casa a unas determinadas horas. En unas ocasiones a consecuencia del trabajo y los que lo tienen, porque no todo el mundo cuenta con esa la posibilidad en otras por las diversas actividades extra laborales o lúdicas que hacemos en unas horas concretas.

Unos, por ejemplo, tienen el ‘mono del gimnasio’, el primero quien escribe estas líneas, otros buscan desconectar de sus quehaceres paseando por el monte. Tampoco faltan aquellos que con asiduidad acuden a bares para reunirse con sus amistades o simplemente los fans del paseíto matutino o de nocturnidad. Todos los casos que he mencionado, tenemos un punto en común, el estrés y el agobio de no poder salir cuando siempre contábamos con una hoja de ruta de la cual estábamos en mayor o en menor medida satisfechos para escaquearnos de nuestras casas porque al fin y al cabo la gente, por norma general es sociable por naturaleza.

En este mismo momento, siento envidia sana o enfermiza según el día y la hora para que nos vamos a engañar, de esos casos puntuales que son personas solitarias y encerradas en sus casas de manera permanente. Ya que muchos de estos, no cuentan con ese ‘mono’ de salir que tenemos los demás y claro está que, psicológicamente hablando, cuentan con muchos más recursos que el resto para permanecer tranquilos, ya que quien ama la soledad o su rutina de quedarse eternamente en su domicilio no extraña la libertad de salir a la calle.

No dudo de que habrá casos puntuales de ‘encerrados fijos’ que también tengan sus momentos de bajón a causa del confinamiento, al fin y al cabo, excepciones siempre las habrá de todo tipo, pero si preguntamos uno a uno a cada persona acostumbrada a hacer vida de ermitaño cómo es su situación desde que el Gobierno decretó el confinamiento vía Estado de Alarma, más de uno de este target lo acabará viendo como un día más en sus vidas.

‘Memorias de un confinado’ es una serie de artículos que comienzan con el primero publicado en el día de hoy en el que relataré los pensamientos que tengo y las soluciones que doy para evitar el aburrimiento y otras muchas cosas más que, a unos podrán gustar mientras que para otros mis palabras seguramente sean pura chapa de periodista que está confinado en casa y que no sabe qué otra cosa hacer para pasar sus momentos de confinamiento.

Para todos aquellos los que os habéis leído este primer artículo-memorias, mil gracias y espero que este y los próximos que vengan sean de vuestro agrado, para los que no, pues mil disculpas y gracias igualmente por tener la molestia de leeros este primer ‘capítulo’. Yo desde luego, intentaré aportar mi granito de arena tanto para mis lectores fieles (los cuales desconozco cuantos son) cómo para el medio Tribuna Libre el cual me ofreció un 7 de julio del año 2019 la posibilidad de poder colaborar con ellos tras graduarme en periodismo un mes antes.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de comunicación Tribuna Libre

Mirandés y Athletic: dos sentimientos y un deseo

El destino o el azar según se mire, ha querido que el Athletic Club y el CD Mirandés, mis dos equipos del alma, no se crucen hasta una hipotética gran final de la Copa del Rey que se disputará el próximo mes de abril. Espero y deseo que tanto San Mamés como la Virgen de Begoña, de igual modo que San Juan del Monte y la Virgen de Altamira, todos ellos hagan de las suyas para que este acontecimiento se haga realidad, ya que sería la bomba tanto para la ciudad de Bilbao como la de Miranda de Ebro, llegar a una gran final en esta competición disputándola en un estadio tan mítico como el de la Cartuja de Sevilla.

Los rivales a los cuales se van a enfrentar tanto el CD Mirandés como el Athletic Club considero que no van a ser moco de pavo, especialmente para el combinado jabato, pero, ¿acaso no eran mejores equipos que la Real Sociedad otros como el Villarreal o Sevilla y los rojillos acabaron imponiéndose de manera contundente? Entiendo que esta vez no será a partido único, pero el Mirandés ha dado motivos suficientes como para confiar en la gesta y recordemos que David pudo con Goliat y futbolísticamente hablando, este David llamado Mirandés tiene un profundo idilio con la copa desde hace años y que aún puede apelar al más difícil todavía llegando a la gran final de esta competición y en el caso de no pasar la eliminatoria contra los txuriurdines, ¡qué les quiten lo bailado! Seguirán siendo los campeones morales de esta competición.

Mientras que, por su parte, los leones, considero oportuno manifestar que lo tienen todo de cara para llegar a la última parada situada en tierras sevillanas y que, a su vez, el Athletic Club cuenta con muchas variables que desequilibran en su favor la balanza de la eliminatoria. Partido de ida en casa, a priori, mejor equipo a nivel colectivo que el conjunto rival al que se enfrenta y además mayor presupuesto, eso sin contar que su plantilla es muy superior en todos los sentidos a la de los nazaríes. En este caso, espero a un Goliat de apariencia con la ilusión y pasión de un David escudado por toda la ciudad de Bilbao y la provincia de Vizcaya. Somos tantas las personas que queremos poder presenciar el acontecimiento de la Gabarra, jóvenes y no tan jóvenes que como bien digo, los aficionados somos el jugador número 12 y debido a esta gran posibilidad de los rojiblancos teniendo fuera a equipos como el Real Madrid o el Barcelona, estamos aún más motivados que nunca en esta misma competición, en la que el Athletic es el segundo que más copas tiene en la Copa del Rey.

Muchos de los que me leéis habitualmente os preguntaréis por qué defiendo a los dos combinados de manera tan efusiva, pues a continuación os lo razonaré detenidamente para que así comprendáis la implicación y el sentimiento que tengo por los dos equipos norteños:

Por el Athletic, siento desde el minuto uno que descubrí el fútbol cuando apenas rondaba los 8 años. El Colegio Público Uribarri al que pertenecí por un lado y las extraescolares que se dieron en él por el otro, me dieron la posibilidad de poder comenzar a sentir el sentimiento Athletic además de por ser nacido en la ciudad de Bilbao, claro está. Rondando el curso tercero de EGB (Educación General Básica) vino a mi clase el exjugador y a su vez actual expresidente del Athletic Club Josu Urrutia. En ese mismo periodo, él era el capitán del equipo bilbaíno, la visita fue amena y tranquila, no recuerdo mucho del momento salvo un pequeño detalle, Urrutia me resultó ser una persona humilde y cercana. En periodo de extraescolares y un par de años más tarde, mediante el futbito, tuve la ocasión de poder fotografiarme junto a otro que años después llegaría a ser también el capitán del combinado bilbaíno Aitor Larrazabal, y casualidades de la vida, en la foto ‘de la plantilla’ del Uribarri, yo fui el que tuvo el honor de tenerle justo a mi lado, sentí una gran emoción al ver que él en la fotografía era el que me tocaba el hombro.

Desde luego que era todo un honor poder haber tenido la posibilidad de tener a centímetros a estos mismos futbolistas porque ya desde pequeños los bilbaínos siempre hemos mamado el sentimiento Athletic, salvo alguno que otro que tiraba más por el Real Madrid o Barcelona. Otro que me motivó a ser ‘león’ incluso más que los anteriormente mencionados, fue Julen Guerrero que junto a Telmo Zarra considero que es el mejor futbolista que tuvo el Athletic de todos los tiempos. La anécdota sobre él la tengo en que tanto dentro de los terrenos como fuera era un jugador sobresaliente ya por un lado técnicamente destacaba desde la adolescencia y por otro a la calidad humana que poseía fuera del césped. Son muy pocos los futbolistas dispuestos a quedarse hasta las tantas para firmar autógrafos cosa que Julen siempre hacía tras finalizar los partidos en San Mamés. Él nunca dejaba a ningún niño sin fotografía o autógrafo, algo que demostraba su señorío que, por cierto, hoy en día además de ser exfutbolista, es también un compañero de profesión, periodista graduado en periodismo en la misma universidad que yo la UPV/EHU de Leioa.

Y por otro lado, mis sentimientos hacia el Mirandés vienen desde el año 2000 a consecuencia de mis visitas esporádicas a la ciudad de Miranda para pasar fines de semana. Aunque el mayor énfasis lo comencé a sentir un año antes del primer ‘Mirandesazo’ de 2012. La humildad de este equipo y la ilusión que transmitían a sus conciudadanos eran el detonante para ello. Un Mirandés repleto de gente de la zona y en el que muchos de los jugadores tenían relación con el pueblo llano. En esta época colaboraba con el medio amateur deportivo llamado ‘SIEMPRE CON VOSOTROS’ en la realización de artículos de opinión y entrevistas a diferentes ciudadanos de Miranda sobre el Mirandés, dirigido por David Marchal todo un compañero de andanzas mirandesas y uno de mis mejores amigos de la localidad. ¡Cómo no me iba a salir el sentimiento por ese equipo humilde, primero por la gente con la que me rodeaba que amaban el Mirandés y me lo contagiaron y segundo por la cantidad de coj… que le echaron los jugadores en todas las eliminatorias, ganándose incluso el respeto y la admiración de toda España!!

Ese Mirandés del burgalés Pablo Infante fue lo más en el que Infante se acabó convirtiendo en uno de los calvos más queridos de la península y fuera de ella. Otro motivo por el cual me acabé implicando en el Mirandés viene a colación de mi colaboración con la radio SER Miranda en el año 2017, son muchas las ocasiones que iba a las ruedas de prensa del conjunto rojillo, y claro, de tanto acudir a ellas, acababas humanizando a todos esos jugadores que por aquel entonces jugaban en la 2ºB. Respecto a la afición de los rojillos, ¿qué podría decir? que son un 10 y que junto a la afición del Athletic Club y del Cádiz creo que son de las mejores que hay dentro de nuestro futbol.

La verdad que espero y deseo que el Athletic Club y el Mirandés pasen de ronda. Si así fuera, lo más seguro es que me decante por apoyar al conjunto rojillo, puesto que dentro de los dos, es el más modesto y el que mayores méritos ha hecho para lograr pasar cada eliminatoria que ha jugado en esta competición. Eso sí, si se materializa esta final, meta Merquelanz para el Mirandés o Williams para el Athletic, lo veré algo positivo ya que será señal de que el mayor de mis deseos se ha hecho realidad. ¿Pasear con la Gabarra por la Ría de Bilbao o un gran fiestón en la ‘M’ de Miranda? Cualquiera de los dos acontecimientos me servirá para sentenciar que la final de la Copa del Rey del año 2020 fue el mejor evento que he presenciado y casi con total seguridad que presenciaré en el transcurso de toda mi vida.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de comunicación Tribuna Libre

Diario de un periodista novel Capitulo III. “La política y sus ‘cauces mediáticos’”

Con la mayoría de edad viene consigo la obtención del derecho al voto, toda una experiencia para el ser humano. Normalmente los jóvenes empezamos siendo completamente vírgenes en conocimientos políticos y esto acaba produciendo que nos rijamos por lo que se vota en nuestras casas en la primera experiencia que tenemos en unas elecciones; ya sean generales, autonómicas, locales o europeas. Cuanto más pasan los años, mayor información adquirimos en esta materia y tras ser graduados en periodismo, la obligación de absorber conocimientos sobre política se vuelve indispensable en nuestras vidas ya que hoy en día todo va relacionado con esta ciencia, destacando el papel fundamental que tienen los medios de comunicación, quienes acaban siendo uno de los mayores cauces mediáticos que existen.

Yo mismo tengo que reconocer que comencé votando a la izquierda puesto que era lo que se regía en mi casa y claro, cuando eres un ignorante de la política consideras que lo que se vota en tu entorno es lo correcto, pero según iba pasando el tiempo, mis inclinaciones políticas variaban a consecuencia de algunas actitudes de los partidos de esta misma ideología. Hoy en día, yo no me catalogaría por una corriente específica puesto que discurro que tanto la izquierda como la derecha tienen iniciativas muy buenas y necesarias para el bien de España y otras que no, aunque desgraciadamente, pensar de esta forma no vende cuando pretendes ejercer como periodista en un medio de comunicación ya que lo que buscan estos es que tu ideología se ajuste a su línea editorial o lo que es lo mismo, seas un periodista a su gusto y semejanza, lo que yo considero un ‘vocero’.

A consecuencia de este hecho, los noveles, tenemos que tomar en nuestros inicios una serie de decisiones cruciales que labrarán la personalidad que queremos plasmar dentro de este mundo tan competitivo como es el de la comunicación y la primera concierne sobre el referendo moral de si queremos darnos a conocer como periodistas de izquierdas o de derechas. Para entrar en nómina, esa elección es determinante ya que los medios que podemos encontrar hoy en día TODOS tienen su perspectiva política señalada. Son muchas las empresas dedicadas a la comunicación que nos quieren hacer ver que son de centro o que poseen la varita de la imparcialidad, pero respecto a ese hecho, quiero manifestaros que estos mismos son los que en mayor medida dependen sobre una tendencia específica. Casualmente, los que más observo en esa tesitura acaban siendo los de izquierdas cosa que a los de derechas, en la vida los he escuchado ni leído fardando de su arbitrariedad. Asimismo, dentro de esta ideología también los podemos encontrar que presuman abiertamente de ser un medio de derechas como si de un superhéroe que viene a defender el mundo de ‘los malos’ se tratara.

Como bien señalé con anterioridad, yo no me clasifico ni como un periodista de izquierdas ni de derechas, pero en un mundo en el que solo existen esas dos vertientes, lo que aconsejaría a todos los periodistas noveles que me lean es a posicionarse por la línea editorial en la que más cómodos se encuentren escribiendo. Yo personalmente, me decanté por la derecha, el motivo principal es porque soy una persona contraria a todo lo relacionado con lo políticamente correcto. Tema que tiene que ver con lo políticamente incorrecto, tema con el que estaré de acuerdo y en este tipo de cuestiones, la tendencia ideológica por antonomasia es la derecha mientras que, en la izquierda, yace todo lo que ver con lo políticamente correcto.

La política en sí, no solo es un ámbito que crea conflictos, sino que también quiero reiterar lo injusto que me parece que los medios de comunicación también llamados el cuerpo poder, no nos permitan ser LIBRES a la hora de plasmar situaciones y/o pensamientos que tienen vinculación con una serie de sucesos objetivos, pero por desafortunado que parezca, ese privilegio de plena libertad solo lo tienen los que poseen un nombre en el mundo audiovisual o inclusive se puede dar la circunstancia de que hasta los más prestigiosos que nos vengan a la mente, en reiteradas ocasiones y sobre temas peliagudos, acaben autocensurándose con el fin de no perder seguidores. Al fin y al cabo, el éxito en el periodismo consiste en que la gente te siga y que nunca generes indiferencia. En tanto en cuanto estas dos situaciones se den, mayores serán las posibilidades de profesionalizarse en el terreno periodístico y la política en sí.

Mis reflexiones sobre este mundillo desde fuera como periodista novel son las siguientes: tanto en la prensa escrita, como en radio o televisión, lo que veo es que los analistas/periodistas políticos, en su inmensa mayoría hacen más la función de ‘voceros’ que de profesionales y/o heraldos o justicieros de la verdad. Si observáis, en muy pocas ocasiones percibiréis que este tipo de personas critiquen despiadadamente a los suyos. Ya pueden cometer la mayor de las tropelías que estos mismos portavoces, jamás acabarán diciendo que esa información es mentira o sesgada, y eso si no tienen la desfachatez de justificar las actitudes de sus socios para salvarles ese lugar en el que la espalda pierde su nombre.  Este tipo de acciones, a mí como periodista me indignan y mucho, puesto que todos los partidos políticos cometen acciones reprochables y por ese motivo cuando nuestros afines las produzcan, creo oportuno que hay que denunciarlas con el mismo furor que si fuesen provocadas por una formación contraria a nuestra ideología.

El hándicap de esas líneas rojas ‘invisibles’ creadas por los medios en los que se da preferencia a un determinado partido político, hacen que los que queramos ejercer esta profesión nos tengamos que amoldar a unas circunstancias y rediseñarnos como un producto atractivo para los medios audiovisuales y esa maldita obligatoriedad luego acarrea una imagen que acabaremos exteriorizando al mundo y que además nos conllevará una serie de consecuencias: crearnos un perfil de derechas nos cerrará las puertas a los medios de izquierdas y si decidimos hacer de nosotros un periodista de izquierdas sucederá lo mismo, pero con los medios de derechas. Luego también los hay que han pasado de un lado al otro de manera extremista y con gran facilidad, pero habría que ver la imagen y el concepto que tienen esos mismos periodistas ante el público que les observa. Por desgracia, estas cosas se dan cuando lo que prima son los ideales políticos por encima del sentido común.

Las relaciones entre los profesionales de la política y del periodismo también son muy importantes con motivo de que los unos y los otros se utilizan entre sí. El político necesita un altavoz que le cuente las pestes del enemigo y a su vez una plataforma que difunda su mensaje al público mientras que por su parte el periodista, tiene la necesidad de dar exclusivas e informaciones veraces para contentar a sus lectores y por ende a sus jefes. Por este motivo, el networking es muy imprescindible en este ámbito ya que a más informaciones consigamos, mayor importancia adquiriremos en el mundo del periodismo.  Según el nombre y el cargo del político nuestro futuro en esa modalidad puede estar o no asegurado.

Desde mi perspectiva creo que llegar a este tipo de perfiles y más si son de alto standing es muy difícil y por ese motivo, creo oportuno que hay que empezar desde abajo, asomando la patita conociendo políticos ‘low cost’ que sirvan como puente para acabar logrando así contactos de mayor categoría. Dentro del mundo de la política las relaciones que he tenido han sido contadas, pero esas pocas me han hecho ver la clase de perfiles que se pueden encontrar en las pequeñas delegaciones políticas. Mucha falsedad entre semejantes, puñaladas de unos a otros y en los que hay gente que te prometen una cosa y luego se olvidan de ella. Cuando te ven un periodista novel, los hay que se creen que tienen todo el derecho a pisotearte o incluso a ningunearte y precisamente esos que actúan de esa forma, acaban siendo políticos mediocres que pretenden crecer a costa de los pardillos. Yo no voy a medir con distinto rasero al político según su importancia ya que creo que la educación y la cordialidad se deben de dar hasta con el que menos afinidad política se tiene, pero claro, a quien pretenda ningunearme, zasca a la vista. Por mi corta experiencia en estos lares os tengo que confirmar que el respeto dentro del ámbito del periodismo y la política uno mismo se lo tiene que ganar plantando cara a cualquiera que te pretenda torear.

La conclusión final que saco a este tercer capítulo denominado La política y sus cauces mediáticos es la siguiente: Para ejercer, veo indispensable posicionarse sobre una ideología política ya que el que empieza caminando entre dos aguas, no acaba ejerciendo y esto quieras que no, se acaba volviendo una frustración para toda aquella persona que ha estudiado cualquier tipo de carrera, inclusive la de periodismo. El lema del buen periodista es “información es poder” y en la gran mayoría de los asuntos relacionados con la política tenemos que mojarnos. Izquierda o derecha, frío o calor, y así sucesivamente a excepción de en casos puntuales que podemos permitirnos el lujo de ser Suiza.

Puedes leer el capítulo anterior, ‘El compañerismo’, haciendo ‘click’ aquí.

Artículo de Jonathan Turrientes recogido del medio de comunicación El Diestro

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